Qué vas a saber vos de sus maneras de escribir si nadie lo hacía como él. Que iluminaba las estrellas con sólo mirarlas, imagínate. Que era dueño de cada acorde sin guitarra que tocase, y que bien sonaba. Que el sol se escondía al verle pasar y la luna le recibiía entre luces de plata. Que muy pocas conocían sus manías y cada cicatriz de su piel. Que nadie más que él te respiraba como si estuviera muriendo y luego te miraba como si el mundo se encontrase en tus ojos. Que estar con él era como estar en una cuerda floja constante de la que nunca querías bajar. Que sus huidas eran de esas mentales pero nunca físicas. Que sabía como recorrerte pero no cómo deshacer todo el puto lío que formaba, pero que hasta los nudos quedaban bonitos si era él quien los hacía. Que nadie escribía como él porque él no escribía, te sonreía.

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